Voy un poco atrasada en las entradas, y es una lástima, porque siempre salgo de la clase con muchas ideas en la cabeza.
Hace semanas que hablamos de la visión de la mujer y la vivencia del amor en la poesía, empezando con los trovadores y llegando hasta Beaudelaire (que gustó bastante, al parecer).
Cuando la mayoría de este grupo estaba en 4º y leímos los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Neruda, una de las chicas me preguntó si no había poemas al cuerpo del hombre. Pregunta muy interesante y que inmediatamente me movilizó (y a mis "contactos") para salir a la caza y captura de poemas en los que apareciera el cuerpo masculino.
Había leído en algún sitio, que uno de los pocos poemas en que esto sucede es en la Fábula de Polifemo y

Galatea, de Góngora (en la impresionante descripción del cíclope), original en contraste con la descripción de la ninfa Galatea, que refleja los tópicos de la época (aunque con el característicoestilo gongorino). Copio dos octavas:
Un monte era de miembros eminente
este (que, de Neptuno hijo fiero,
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero)
cíclope, a quien el pino más valiente
bastón le obedecía, tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado.
Negro el cabello, imitador undoso
de las obscuras aguas del Leteo,
al viento que lo peina proceloso,
vuela sin orden, pende sin aseo;
un torrente es su barba impetüoso,
que, adusto hijo de este Pirineo,
su pecho inunda, o tarde, o mal, o en vano
surcada aun de los dedos de su mano.
La verdad es que para la mujer, socialmente, hasta hace poco ha sido un tabú hablar del cuerpo masculino y de su deseo y placer. Una profesora me comentó que Gertrudis Gómez de Avellaneda (autora inscrita en el Romanticismo) tiene algún poema de este estilo, pero no he sabido encontrarlo. También pensé que algún poeta homosexual podría haber retratado esta temática, pero no la recuerdo en los maravillosos Sonetos del amor oscuro de Lorca, ni en los Sonetos que Shakespeare dedicó al misterioso muchacho "W.H.". Por último, un compañero me sugirió que en algunos poemas de Idea Vilariño (que había sido pareja del también poeta Mario Benedetti) podría encontrarse esta temática.
Siguiendo la búsqueda, me pasé a Antologías de poesía erótica femenina (recientes), y también me acordé de algún libro de Ana Rossetti, pero, aunque encontré poemas que me gustaron mucho, el recuerdo que me queda es más de lo obsceno que de lo erótico (una distinción que ya ha comentado algún compañero de clase en su blog).
Ahora pienso que tal vez sería un interesante tema para una investigación. Aprovecho desde aquí para pedir a todo el que me lea y pueda arrojar una lucecita sobre la cuestión, que no deje de mandarnos una pista para iluminarnos el camino.
El día de presentación de este curso, mencioné las seis lecturas que el Departamento ha escogido este año para que nos recreemos. Tres son de los Siglos de Oro: poesía, narrativa y teatro. ¡¡Qué lujo!! Sin embargo, es penoso que se proponga una lectura mutilada del Quijote, así que, como es lógico, aclaré que nosotros no cometeríamos semejante atropello (nuestro caballero no lo merece) y lo trabajaríamos entero.
Hace una semana, más o menos, hablando en clase de las críticas que Erasmo hacía al clero y a la Iglesia (y luego Lutero y Calvino) vimos cómo destacaba que en vez de vivirla de forma íntima y profunda, la vivencia religiosa se había convertido en una especie de espectáculo, llena de supersticiones (falsas creencias populares con las que atemorizar a los más ignorantes, culto a las reliquias...) y de espectacularidad (el lujo, las procesiones...). Se estaba alejando la religión de la auténtica vivencia profunda y personal para primar lo externo y que aparece de cara al público. Recuerdo que comentamos, por ejemplo, cómo puede ser que algo de eso se conserve en las procesiones de Semana Santa.



