El día de presentación de este curso, mencioné las seis lecturas que el Departamento ha escogido este año para que nos recreemos. Tres son de los Siglos de Oro: poesía, narrativa y teatro. ¡¡Qué lujo!! Sin embargo, es penoso que se proponga una lectura mutilada del Quijote, así que, como es lógico, aclaré que nosotros no cometeríamos semejante atropello (nuestro caballero no lo merece) y lo trabajaríamos entero.
Como siempre que digo esto, unas cuantas caras mostraron fastidio, otras miedo, e incluso alguna, abierta rebeldía. Y no deja de sorprenderme... ¿Qué tiene esta obra maestra de la humanidad, este monumento a la capacidad y sensibilidad del hombre, para tener tan mala prensa? ¿Qué ocurre para que tanta gente se deje llevar por infundados prejuicios y se vea privada del inigualable placer de paladear cada palabra y cada frase? En vez de celebrar la oportunidad y alegrarse de los ratos de impagable placer que la lectura de ese texto (¡y encima, compartida, lo cual supondrá entre nosotros un vínculo difícil de igualar!) nos va a deparar, de la satisfacción de poder acompañar a estos entrañables personajes en sus aventuras, en vez de sentir el orgullo y la gratitud de ser un privilegiado, la suerte nunca suficientemente merecida de estar a punto de vivir experiencias inolvidables... ¡¡hay quien se lamenta, y sin saber de qué!!
El miedo lo puedo entender: no es más que falta de confianza en nuestras capacidades para superar dificultades, un complejo, en el fondo. ¡Claro que encontraremos dificultades! ¿Y qué? Ya lo dijo Muñoz Molina: si nos dieran papilla sería un insulto y muy humillante. Y yo también he dicho alguna vez: cuando se prueba el solomillo, no se puede volver a McDonalds. Vais a poneros a la altura de Marx, de Freud y de tantos otros que aprendieron español sólo para poder leer el Quijote. ¡¡Sólo podéis disfrutarlo!!
Por supuesto, yo también estoy aprovechando para sumergirme en las páginas de Cervantes. Cada día, cuando entro en mi estudio y me siento a la mesa, veo a mi izquierda el tomo del Quijote en la edición que hizo la RAE para conmemorar el cuarto centenario de la publicación de la primera parte y me siento tan afortunada que se me escapa esa sonrisa estúpida de felicidad que me dura un buen rato.
Estoy tranquila porque sé que cuando empecéis a introduciros en ese universo que es el Quijote, no podréis (ni querréis) escapar de él, y ya nada volverá a ser lo mismo. ¿Estáis preparados?

1 comentario
Cuando dijiste en clase que "se te había ido la olla", no mentías. Todavía me acuerdo del artículo de Muñoz Molina que nombras en tu texto y que nos pasaste en tercero antes de empezar a leernos El Quijote. Recuerdo que lo ponía verde y que me resultó bastante paradójico que nos lo pasaras...
Aquí dejo el enlace por si a alguien le interesa:
http://matamoscasdos.blogspot.com/2009/03/cervantes-light.html
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